¿Qué es la empatía y cuál es su valor en las organizaciones?

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¿Qué es la empatía y cuál es su valor en las organizaciones?

Desde culturas laborales más saludables, hasta mejores resultados. En
este artículo hablamos sobre los beneficios de la empatía y cómo
entrenarla.

El pasado 20 de marzo, el Aislamiento Social Preventivo y Obligatorio comenzó a regir sobre todo el
país. Con la medida gubernamental llegó la necesidad de trabajar a distancia y, en poco tiempo, las
aplicaciones de videoconferencia aumentaron drásticamente sus bases de usuarios. En este contexto,
cada cámara que se enciende, es una ventana hacia la intimidad de los colaboradores y líderes de cada
firma. Todo aquello que otrora quedaba relegado al ámbito personal, mascotas, hijos, parejas, cuadros
y muebles, ahora está a la vista de compañeros. Desde las organizaciones se puede intentar tapar el sol
con un dedo, o aprovechar esta oportunidad para humanizar las empresas y entrenar la empatía.
Detrás de la ropa de oficina y fuera de los límites del cubículo, hay personas que sienten y piensan. Las
generaciones más jóvenes ya venían reclamando culturas laborales más sanas y un trato más empático
con sus co-equipers y líderes. Sin embargo, la cuarentena volvió todavía más insoslayable esta
ponderación de la individualidad y de las comunicaciones asertivas. Cada descuido capturado por las
cámaras de nuestros dispositivos inteligentes, es un golpe a las barreras personales y una oportunidad
de aprender del otro.
Cuando hablamos de empatía nos referimos a la capacidad de identificar sentimientos, emociones y
pensamientos en otros, al reconocerlos como individuos similares a nosotros mismos. Entrenarla y
explotarla es vital para, entre otras cosas, conformar buenos equipos, volver la comunicación más
eficaz, construir una cultura corporativa sana basada en el cuidado y respeto, estableciendo vínculos
personales más profundos.
Según Ivon Candapay, en ciertos casos es posible que un simple cambio en la forma de transmitir
mensajes al equipo puede lograr cambios sorprendentes en los resultados obtenidos. “Se trabaja en la
apertura de sentarse a escuchar a los demás y obtener el feedback sobre nosotros mismos y nuestros modos”, explica. Fabiana Toranzo sostiene que “se busca establecer conversaciones desde un ambiente

de confianza y respeto”. Con el trabajo y entrenamiento de la empatía, pueden formarse equipos más
eficientes y, sobre todo, aumentar la posibilidad de entendimiento en las comunicaciones.
Las generaciones más jóvenes traen consigo una mayor demanda de este tipo de cualidades en sus
compañeros de trabajo y, sobre todo, en sus líderes. La capacidad de brindar entornos de convivencia
saludables y un diálogo fluido puede ser determinante a la hora de retener talentos valiosos. “Muchos
de los que eligen irse de una empresa, afirman que no renuncian al trabajo en sí, sino que renuncian a
la forma en que se sintieron en un lugar determinado”, afirma Toranzo. “Cuando recordamos a un líder,
incluso a un profesor, generalmente no recordamos sus cargos o títulos; recordamos su forma de
tratarnos y lo que significaron para nosotros”, apunta María Lorena Spinelli Ashfield.
Spinelli sostiene que, “la inteligencia emocional no se enseña en las universidades, así como tampoco
a desarrollar la empatía. Al ser todos diferentes, el valor de la persona no está dado solamente por las
capacidades o habilidades que tenga, sino por la suma de ellas multiplicadas por la Actitud”, apunta.
Nuestro propósito es desarrollar la actitud empática.
A través del juego, lo niños nos muestran los primeros signos de esta cualidad. ¿Acaso no han visto a
un niño que cuando tiene frío arropa a sus muñecos como símbolo de comprender lo que sienten?
También es probable que cuando un bebé llora, otro comience a hacerlo. Lo que queremos expresar es
que todos podemos recordar y desarrollar la empatía que llevamos dentro. Por eso, nuestro equipo está
enfocado en que los entrenamientos sean personalizados, vivenciales, a través de dinámicas lúdicas y
reflexivas, teniendo en cuenta la importancia del aprendizaje social como metodología de base.
Con respecto al proceso de captación en Recursos Humanos, una buena oferta salarial no basta para
captar la atención de candidatos. Lorena Blanco, dice que “muchas personas mencionan cómo es o fue
el trato con sus líderes anteriores. No siempre les importa tener una remuneración más alta, pero sí
mantener una cultura sana, cómo los hacen sentir sus compañeros, qué oportunidades tienen y si serán
escuchados o no”. Este tipo de cuestiones pueden ser las que prevalezcan a la hora de tomar la decisión
de ingresar a un trabajo o de cambiarlo por otro. Incluso en entrevistas laborales es fundamental ejercitar
la empatía para brindar una sensación de comodidad y atención en el candidato. “Muchos llegan
preparados para generar un diálogo empático y se encuentran con que los selectores ponen barreras”,
dice Lorena.
Estas habilidades blandas han tomado un rol preponderante en las organizaciones, por lo que se vuelve
imperioso estar preparados. Si bien contamos con una capacidad innata para ser empáticos, ejercerla en
ciertos contextos como los espacios laborales y los equipos de trabajo requiere entrenamiento y
formación. Seguir programas personalizados, con experiencias vivenciales en entornos cuidados, con
profesionales como mediadores de diálogos es un excelente primer paso para rediseñarse. Este tipo de
entrenamientos no son exclusividad de los puestos de liderazgo. Un buen equipo debería estar
compuesto por personas empáticas y la idea de nuestros programas es promover una comunicación
asertiva, entre otras tantas competencias que consideramos esenciales. “Generamos un contexto
favorable donde cada persona puede hacer valer sus propias opiniones, pero también valorar las de los
demás”, explica Cecilia Aparisi.

Llegamos a la conclusión que esta pandemia vino a despertarnos. Desarrollar la empatía nos hace
mejorar nuestra capacidad de relacionarnos y así generar ambientes laborales más saludables con
vínculos personales más significativos.
Te alentamos a que pongas en práctica estas habilidades, identifiques cuáles son las emociones que está
transitando el otro, el momento que está atravesando. Intentá escuchar con la mente abierta e intenta,
identificar esos detalles en los que nunca pusiste atención. No escuches para responder, escuchá para
comprender. Realizar esta práctica cotidianamente te traerá enormes beneficios en todos los aspectos
de tu vida. Como dijo Daniel Goleman: “Mirar directamente a los ojos abre la puerta de acceso a la
empatía”.

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